lunes, 18 de diciembre de 2017

12:57

Me he levantado sin mucho que decir. He prendido la laptop y ahí han comenzado a fluir las palabras.
Últimamente, las noches han sido muy largas, excepto cuando estoy con él. 

Le quiero. 

Tal vez le quiera más que aquél primer día en que agarré su mano, no ha sido un camino fácil pero hemos sobrevivido a grandes derrotas. Cada vez que sonríe, sólo quiero comerle a besos.

Sí, es la otra parte de mi vida que busqué por más de 20 años.

Sigue siendo difícil algunos días pero quererle no lo es. Se me da muy bien quererle y hacerlo feliz; sólo que a veces parece no ser suficiente. Este año avanzamos mucho en esta relación, pero siempre tengo miedo que se marche. Él lo debe saber, daría lo que tengo y lo que no para estar a su lado. 

A veces ha dicho cosas que han destrozado mi alma. Piensa que sólo he llorado por que se me da fácil llorar. Pero no es así, es sólo que sus palabras pueden atravesar todo mi corazón con tal fuerza que no podes imaginar. 

Le amo.

Sí, le amo. Jamás podré entender en su totalidad el amor tan grande que le tengo. Mi sonrisa depende de cada día, algunas veces se va. Si me enfado, sólo me toma cinco segundos perdonarle ¿A que pierdo mis cabales por el amor? Pues, sólo quiero verle feliz. Y, aunque os podrá sonar egoísta, quiero que su felicidad me incluya siempre. Cada día espero que llene de mi vida esa tranquilidad y emoción que sólo él me puede brindar. 

Le amo con locura.

No me atrevo a decirle muchas cosas. Puede que lea aquellas palabras que escribí en una madrugada; puede que nunca se entere de todo lo que quería decirle y no logré decir. 

Le necesito más de lo que se deja ver en mí.

Que a todos os parezca una locura amar tanto a alguien que se cree tan imperfecto y que piensa que en 20 años no puede durar nada, allá vosotros, no puedo juzgarlos tampoco. No me rendiría. La esperanza de que vea todo lo que él me complementa está allí afuera. Una mirada en mi corazón y en mis pensamientos podrían atravesar la dura capa que a veces forma. 


 Admiro aquellos que podeís decir lo que os plazca.

A veces le miro y agradezco por cruzar mi camino, espero que el hoy se convierta en un futuro incierto pero feliz. Seguimos de la mano, y es lo que más me importa. 



Nunca la sueltes.
Nunca dejéis de luchar.